Porto de Galinhas: Piscinas naturales y cautivantes playas

Porto de Galinhas: Piscinas naturales y cautivantes playas

Cuando la marea baja en Porto de Galinhas, va dejando sobre los arrecifes un conjunto de piscinas naturales de muy poca profundidad y aguas completamente transparentes en las que habitan todo tipo de peces, pequeños pulpos y erizos.

Para llegar allí hay que contratar una jangada (una especie de balsa a vela con capacidad para seis personas). Caminar entre los arrecifes contemplando lo que la naturaleza ofrece de forma espontánea es un bello espectáculo que dura apenas unas horas, hasta que la marea vuelve a subir.

Las piscinas naturales son la principal atracción de este fantástico lugar del nordeste brasileño. Esta ciudad costera que se encuentra a 60 km de Recife es un destino en alza y todos los fines de semana congrega miles de visitantes que llegan desde distintas partes de Brasil a los diversos complejos turísticos.

Las playas:

Las concurridas playas del centro de Porto de Galinhas están pobladas de sombrillas y reposeras al servicio de los restaurantes y bares. Hacia el sur, Maracaípe propone un bosque de cocoteros que es una postal y olas para hacer surf, donde una vez al año se celebra una etapa del circuito mundial. Al norte con 4,5 km de arena blanca Praia do Cupé se divide entre el sector de arrecifes, de aguas calmas y piscinas naturales y el de olas enérgicas que requiere atención por parte de los bañistas. Mas allá, en Muro Alto, cuando el mar se retira, una barrera natural de piedra deja una gran laguna de agua salada y transparente ideal para zambullirse.

Actividades:

Una excursión habitual son los paseos en buggy que tienen paradas en todas ellas con momentos muy fotogénicos. En Porto de Galinhas también funciona el Proyecto Hipocampus cuyo objetivo es la preservación y crecimiento de la población de caballitos de mar en la zona. Es un centro de interpretación donde, acompañados por un guía, se pueden visitar salas de reproducción de este animalito que en su hábitat natural se lo encuentra en los manglares de la zona de Pontal de Maracaípe.

Como en todo el nordeste amanece muy temprano, a las cinco de la mañana los primeros rayos comienzan a brillar. Oscurece alrededor de las 18hs. La temperatura no sufre grandes cambios a lo largo del año. Aquí siempre hace calor.

El centro:

Porto de Galinhas es un sitio bastante seguro, se puede caminar de noche sin peligro. La actividad nocturna se centra sobre la peatonal principal y sus adyacencias, con restaurantes y pubs de música en vivo. Una calle techada con sombrillas multicolores homenajea al frevo (música tradicional de la región), ya que con ellas se baila este ritmo que tiene sus inicios en las marchas de carnaval.

Por todos lados te encontrarás con esculturas de gallinas, ya que éste es el símbolo de la ciudad que debe su nombre al comercio ilegal de esclavos de mediados del siglo XIX cuando los barcos llegaban aquí anunciando “hay gallinas nuevas en el puerto”. Esta frase era el código que tenían los contrabandistas quienes escondían a los esclavos en las jaulas donde traían gallina de Guinea para evadir la fiscalización.

Una visita a este fantástico destino merece como mínimo tres días. Desde Porto de Galinhas se pueden hacer excursiones también a Praia Dos Carnerios, Tamandaré y Maragogi.

 

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www.detantoviajar.com

 

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